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Los detalles no son los detalles

O cómo la restauración también forma parte de la reforma integral de un hogar.

 

Renovar un espacio manteniendo la esencia que lo identifica. Cada proyecto es único y en esta ocasión restaurar, adaptar e integrar fueron las claves para materializar los sueños y objetivos de nuestro cliente en esta reforma integral repleta de identidad.

¿Dónde se encuentra el alma de una casa? ¿Y la personalidad de un espacio? Para nosotros está claro y, al igual que para el arquitecto Charles Eames y nuestro cliente: ‘Los detalles no son solo detalles. Ellos son el diseño.’ Por ello, en esta ocasión, nuestro proyecto de reforma integral respetó las características puertas con molduras y las ventanas y escalera de madera de la vivienda para mantener esa sensación de hogar que había cautivado a la familia.

Sin embargo, para que estos detalles que aportan cercanía perdurasen en el tiempo, fue necesaria su restauración. En la escalera se sustituyeron peldaños en el mismo acabado que el resto de la tarima. Las puertas se lijaron y se pintaron de blanco y algunas, que debieron ser sustituidas, se buscaron a juego incluso con las puertas de los armarios. Tal fue nuestro compromiso que, de hecho, para enfatizar la sensación de hogar que el cliente vinculaba a estos detalles, elegimos para las paredes un delicado tono gris que resaltase más estos elementos para así poder darles el protagonismo que se habían ganado.

Pero en este proyecto no todo iba a ser restaurar. En la buhardilla, las nuevas ventanas Velux instaladas en el techo, sumadas al color blanco elegido para el mismo, aportaron no solo más luz, sino mayor sensación de amplitud, lo que nos ayudó a transformar este espacio. Además, también añadimos una puerta seccional en el garaje para añadir comodidad a la vivienda y optimizamos el espacio en los baños y aseos de cortesía a través de grifería empotrada y papel pintado lavable.

“No tengas nada en tu hogar que no tenga un uso o que no creas que es bello”. William Morris.

Una cocina abierta al salón capaz de integrase con el resto de la decoración de la estancia fue el broche final de esta reforma. Lacada en blanco y sin alicatar, para que su conexión con el salón fuese más natural se decidió proteger las paredes de la zona del fregadero y el fuego utilizando el mismo material que en la encimera para unificar la estética de la cocina sin perder funcionalidad.

Y así, respetando las peculiaridades de este proyecto y ensalzando todos los detalles que lo hacían único es como encontramos el alma de esta casa y la personalidad del espacio. Un hogar hecho a medida que consigue sacar de este espacio su máximo potencial para que nuestro cliente pueda sentirse justo como quería: como en casa.